¡Tremendo final para el 'jefe' del crimen! Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido mundialmente como 'Niño Guerrero', dejó este mundo. El viernes 12 de junio fue declarado muerto por los gobiernos de EE.UU. y Venezuela tras un operativo conjunto en el estado Bolívar. Este hombre, quien transformó al Tren de Aragua en una máquina criminal transnacional con tentáculos desde Latinoamérica hasta Estados Unidos, cayó abatido durante la acción militar.
De Maracay a las celdas doradas
Niño Guerrero no nació siendo el 'rey' del crimen. Su historia comenzó en los barrios populares de Maracay, Aragua, donde vio la luz un 30 de mayo de 1983. Desde joven se metió en problemas con microtráfico y delitos violentos, lo que le valió su primer encarcelamiento en 2010 en el Centro Penitenciario de Aragua, famoso como Tocorón.
Pero aquí es donde la cosa se puso 'lujosa' para un criminal. Guerrero no solo dominó esa prisión; la remodeló a su gusto. Se fugó dos veces (una ayudado por familiares y funcionarios) y cuando volvió, convirtió el lugar en una base anárquica pero cómoda: tenía piscina, zoológico, campo de béisbol e incluso club nocturno dentro del penal.
El imperio criminal se expande
Bajo su mando, lo que empezó como extorsión carcelaria en 2010 creció hasta convertirse en una organización terrorista extranjera según EE.UU. (categoría dada en 2025). Sus tentáculos llegaron a Colombia, Chile y Perú, entre otros países.
La banda se estableció en ciudades con mucha población migrante venezolana como Bogotá, Lima y Santiago de Chile. Se dedicaron a todo: narcotráfico, minería ilegal, trata de personas y ciberdelincuencia. Incluso el Departamento del Tesoro de EE.UU. lo sancionó junto a otros líderes como 'Johan Petrica' en julio de 2025.
El fin de una era
A sus 43 años, Guerrero fue abatido por un ejército estadounidense en un operativo descrito como "rápido y letal". La noticia la confirmó primero Donald Trump antes que el ejecutivo venezolano. Este evento ocurre mientras Washington y Caracas muestran un acercamiento operacional inusual.
Ahora queda la gran pregunta: ¿quién toma las riendas? En otros grupos criminales, estos vacíos de poder suelen derivar en enfrentamientos letales internos por la sucesión del mando.