La pluma de Alonso Cueto, uno de los narradores más afilados del Perú contemporáneo, ha vuelto a impactar con una reflexión profunda sobre un hito que marcó el siglo XXI. En su última columna publicada por El Comercio, el autor peruano se adentra en la conmemoración del 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.
No se trata solo de un recuento histórico, sino de una disección emocional y política de cómo ese día transformó no solo a Washington, sino al mundo entero. Cueto observa la actualidad desde la distancia literaria pero con el compromiso cívico que siempre lo caracteriza, señalando las heridas aún abiertas en la conciencia colectiva.
La turbamulta mundial
El escritor no se limita a recordar las fechas; analiza el contexto presente. Describe una "turbamulta" globalizada, un caos de información y conflictos que rodean al mundo actual. En medio de esta niebla informativa y política, Cueto plantea la pregunta esencial: ¿qué nos queda hacer?
Su respuesta es sobria pero poderosa. Escribe textualmente: "En medio de la turbamulta en el mundo, solo nos queda seguir haciendo lo que hacemos, con poquita fe, y nada más". Esta frase resume una postura ante la incertidumbre contemporánea, como contamos en Veinticinco años después.
El peso del aniversario
La columna aborda el 11 de septiembre no como un hecho aislado, sino como el punto de inflexión que reconfiguró las relaciones internacionales y los miedos internos. El autor explora cómo la memoria de aquellos ataques sigue vigente en las políticas de seguridad y en la psique social.
A través de su prosa característica, Cueto invita al lector a no perderse en el ruido mediático actual. La reflexión sugiere que la resistencia ante el caos global reside en la práctica constante de nuestras propias vocaciones y deberes personales.