Una tragedia aérea sacudió a Grecia este domingo, cuando dos helicópteros alquilados para combatir los devastadores incendios forestales colisionaron en pleno vuelo. El Gobierno griego confirmó el fallecimiento de las dos personas que tripulaban uno de los aparatos: un piloto danés y su copiloto griego, aunque algunos medios locales habían reportado previamente la nacionalidad rumana del piloto. Este lamentable incidente ocurrió mientras ambas aeronaves participaban activamente en las labores de extinción cerca de Psatha, una localidad costera situada a unos 60 kilómetros al oeste de Atenas.
Detalles del accidente y víctimas
Según el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, quien expresó su profundo pesar en la red social X, los dos combatientes perdieron la vida bajo condiciones meteorológicas extremadamente adversas. Las imágenes difundidas por varios canales muestran cómo los helicópteros volaban muy cerca uno del otro antes de chocar; uno de ellos se incendió y perdió su hélice principal, desplomándose finalmente sobre el suelo. Por otra parte, los tripulantes del segundo aparato involucrado en la colisión, identificados como un británico y un griego según el diario Efsyn, fueron trasladados a un hospital con heridas leves.
Contexto de las llamas y respuesta oficial
El accidente se produce en medio de una crisis ambiental grave. El fuego, iniciado hace cuatro días en la región de Beocia, ha avanzado unos 40 kilómetros hacia el este hasta llegar a Ática. Actualmente, unas 10.000 hectáreas ya han ardido, obligando a evacuar a miles de personas. Los esfuerzos se concentran cerca de las localidades de Agios Nektarios y Krio Pigadi, amenazadas por las llamas que avivan los fuertes vientos con rachas intensas.
Tras el choque, todos los helicópteros del modelo Bell 124 han quedado inmovilizados según protocolo. Los aparatos habían despegado del aeropuerto militar de Elefsina y eran operados por personal civil de empresas privadas alquiladas al Gobierno. Este evento se suma a la reciente pérdida de tres bomberos fallecidos el pasado miércoles en Creta y el Peloponeso, marcando un duro golpe para los equipos de extinción.