¡Qué tremendo escándalo! El Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo en Guayaquil se convirtió este miércoles, 19 de junio de 2026, en el escenario principal de una escena digna de película. En plena luz del día y frente a las cámaras de seguridad, dos sicarios adolescentes ejecutaron a tiros a Carlos Alberto Suástegui Villanueva, un supuesto cabecilla criminal vinculado al grupo Los Águilas. El ataque ocurrió alrededor de las 18:00 hora local en la puerta de llegadas internacionales y dejó como saldo no solo la muerte del objetivo principal, sino también heridas graves para otras dos personas que se encontraban cerca.
La táctica macabra con regalos
Lo más escalofriante es cómo planearon el crimen. Los agresores, ambos de 15 años y vestidos casualmente con camiseta blanca y pantalón azul, aparentaban ser dos adolescentes normales esperando recibir a un familiar del extranjero. Para levantar menos sospechas entre la multitud y el personal de seguridad, portaban un peluche del personaje Sonic y un ramo de flores. Sin embargo, esos objetos inocentes servían perfectamente para ocultar sendas pistolas que sacaron con rapidez al identificar a su víctima.
El ataque fue brutal: uno disparó primero a quemarropa hasta derribarlo, mientras el segundo se acercó rápidamente para rematarlo y asegurarse de que no quedara duda del resultado. Tras cumplir la misión, intentaron darse a la fuga por los estacionamientos cercanos, pero fueron atrapados casi de inmediato por el personal de seguridad. Un juez ya los procesó por asesinato y los envió a un centro de detención para menores.
El objetivo: cabeza visible de Los Águilas
Vale la pena aclarar quién era Carlos Alberto Suástegui Villanueva. No se trataba de cualquier transeúnte, sino de una figura considerada 'de alto riesgo' y 'objetivo criminal priorizado' por las autoridades ecuatorianas. Se le vinculaba directamente con Los Águilas, una facción dentro del clan más antiguo que opera en el país: Los Choneros. Según reveló el ministro del Interior, John Reimberg, Suástegui tenía antecedentes penales previos y había estado preso anteriormente por delitos como asociación ilícita y tenencia de armas no autorizadas.
Un golpe al sistema aeroportuario
Este incidente marca un punto muy oscuro en la historia reciente del aeropuerto guayaquileño. La terminal aérea tuvo que permanecer cerrada durante dos horas completas, bloqueando tanto entradas como salidas hasta que se confirmó la detención de los autores y no había mayores riesgos inminentes. Aunque Guayaquil ha sido históricamente disputada por bandas crimiales, actuar con tanta audacia en un lugar tan sensible expone la gravedad del auge del crimen organizado en el país andino.
La recluta infantil
Los asesinos materiales son jóvenes nacidos entre 2010 y 2011. Se cree que fueron enviados por algún rival de Suástegui debido a disputas internas entre bandas criminales. Este caso vuelve a evidenciar la preocupante práctica del reclutamiento forzado o voluntario de menores para cometer acciones violentas de alto riesgo, una dinámica que las autoridades intentan frenar pero que sigue siendo un problema estructural en la región.