El objetivo deportivo se cumplió, pero el desenlace en territorio brasileño dejó una mancha irreparable. Cienciano logró su clasificación a los cuartos de final de la Copa Sudamericana tras vencer globalmente al Botafogo, aunque el partido terminó con un incidente grave que manchó la celebración del 'Papá'. Tras el pitazo final y cuando los jugadores cusqueños intentaban celebrar en el campo, la delegación del 'Fogão' perdió completamente los papeles.
Agresiones al banquillo imperial
La situación escaló rápidamente hacia una confrontación física directa. Los jugadores de Botafogo se fueron a las manos contra miembros del plantel cusqueño, persiguiéndolos por el terreno de juego. Horacio Melgarejo fue el foco principal de estas persecuciones y terminó acorralado en medio de un tumulto generalizado.
Durante la altercado, el técnico imperial recibió golpes de puño y manotazos directos por parte del equipo rival. Este comportamiento violento no solo puso en riesgo la integridad física del cuerpo técnico, sino que también generó una imagen repudiable para ambas instituciones ante los ojos de la comunidad futbolística.
Investigación disciplinaria
Dada la gravedad de las agresiones al entrenador y a su staff, se espera que este incidente tenga consecuencias legales dentro del ámbito deportivo. La situación traerá sin duda duras sanciones disciplinarias por parte de la CONMEBOL, quien deberá investigar los hechos ocurridos en Río de Janeiro para determinar el nivel de responsabilidad de cada jugador implicado.
Clasificación histórica
A pesar del caos final, Cienciano demostró su capacidad competitiva al administrar bien la ventaja obtenida en el primer choque. La derrota por la mínima ante Botafogo no impidió que el equipo cusqueño firme su pasaporte a la siguiente ronda de la competición continental, consolidando una campaña histórica para el fútbol peruano.