La construcción en Perú podría enfrentar un verdadero desafío este año. Según la alerta emitida por Capeco, las intensas lluvias asociadas al Fenómeno de El Niño y una menor ejecución de obra pública están llamadas a moderar el avance del sector durante la segunda mitad del 2026. Este escenario plantea interrogantes sobre cómo se mantendrá el ritmo de desarrollo en un país donde la infraestructura es clave para el crecimiento.
El impacto directo de las lluvias
No es secreto que cuando llega El Niño, los cielos peruanos suelen cambiar drásticamente. Las precipitaciones abundantes no solo causan problemas inmediatos como desbordes y deslizamientos, sino que también generan un efecto dominó en la planificación de proyectos a mediano plazo. Capeco ha señalado explícitamente que esta variable climática es uno de los factores principales que podrían frenar el impulso esperado para los meses finales del 2026.
Menos obra pública, menos avance
Más allá de la lluvia en sí misma, hay un factor administrativo y logístico que no puede ignorarse: la menor ejecución de obra pública. Cuando las obras estatales se ven interrumpidas o ralentizadas por condiciones climáticas adversas, el calendario general de construcción sufre consecuencias directas. La intersección entre lo climático y lo presupuestal crea un escenario complejo para los contratistas y promotores que buscan mantener sus cronogramas intactos.
¿Qué significa esto para el 2026?
La advertencia de Capeco no es una predicción vaga, sino una proyección basada en la realidad operativa del sector. Moderar el avance implica que los proyectos podrían tomar más tiempo del previsto o ver reducida su velocidad de ejecución. Para finales de año, esto podría traducirse en obras parciales o retrasos significativos si no se toman las medidas correctivas necesarias.
La importancia de estar preparados
En un contexto donde la infraestructura es vital para el desarrollo económico y social del país, estas alertas son fundamentales. La construcción no opera en una burbuja; depende directamente de factores externos como el clima y la gestión estatal. Mantenerse informado sobre estos pronósticos permite a los actores del sector ajustar expectativas y recursos.