¡Qué tremendo revuelo en el frente oriental! La capital ucraniana, Kiev, se convirtió esta madrugada en un escenario de caos total tras una oleada masiva de misiles y drones lanzados por Rusia. El presidente Volodimir Zelenski no lo dejó pasar: advirtió a la población sobre la inminencia del bombardeo basándose en inteligencia precisa, pero el ataque llegó igual, dejando al menos 10 fallecidos y más de 30 heridos. Las explosiones resonaron mientras civiles corrían hacia las estaciones de metro para buscar refugio, interrumpiendo cualquier atisbo de calma.
La advertencia que no bastó
Zelenski había estado en Dublín pero tuvo que acortar su visita y regresar a toda prisa. Durante una conferencia de prensa antes del ataque, dejó claro: “Putin lleva tiempo preparando este ataque masivo contra Ucrania”. Minutos después, por sus redes sociales, confirmó la amenaza real. A pesar de las sirenas antiaéreas sonando desde las 8 de la noche, más de una docena de explosiones sacudieron la ciudad en horas posteriores.
Destrucción y víctimas civiles
El impacto fue brutal. Un edificio residencial de nueve plantas sufrió daños estructurales severos, atrapando a personas bajo los escombros. En el distrito de Shevchenkivskyi, una subestación de ambulancias fue golpeada, afectando también a trabajadores de la salud que resultaron heridos. Tymur Tkachenko, jefe de la administración militar local, reportó inicialmente dos muertos, cifra que luego saltó a diez tras las labores de rescate.
Contexto: guerra y represalia
Este bombardeo ocurre en medio de una escalada donde Ucrania ha atacado infraestructura petrolera rusa, como la refinería de Ufa. Rusia enfrenta ahora crisis energética admitida por Putin. La guerra suma más de cuatro años con millones de bajas según el CSIS.