¡Qué trama tan de telenovela pero con consecuencias fatales! Los detalles que están saliendo a la luz sobre el crimen del burgomaestre Víctor Hugo Febre Calle son dignos de los mejores guiones dramáticos. Según las investigaciones en curso, tres de los presuntos implicados en este caso no se conocían por casualidad, sino que su vínculo nació dentro de las paredes grises del penal ex Río Seco de Piura. Sí, leíste bien: mientras purgaban condena por diversos delitos, incluyendo homicidio, forjaron la amistad que luego derivaría en una orden de muerte contra el alcalde del distrito de Veintiséis de Octubre.
El origen de la 'amistad' letal
Toda esta historia gira alrededor de la declaración prestada por William Hernán Tezén Gonza, conocido como “Pocholas”. Este sujeto, quien ya llevaba cuatro años recluido en dicho centro penitenciario cuando conoció a uno de los cómplices, reveló cómo se cruzaron sus caminos con Deyvis Omar Gallo Lozada, alias “Chino Papo”. La conexión fue tan fuerte que decidieron seguir vinculados incluso después de salir o durante las coordinaciones externas.
Además, en ese mismo recinto carcelario coincidió con César Augusto Sánchez Cornejo, alias “La Muerte”, quien ingresó como reo cuando Tezén Gonza llevaba seis años preso. Fue aquí donde nació la figura clave del operativo: el supuesto coordinador de todo este macabro plan, de acuerdo con Pulso Andino.
Roles definidos y llamadas misteriosas
No solo se conocieron, sino que también definieron quién haría qué en esta operación criminal ocurrida el pasado 21 de mayo. “Pocholas” detalló con precisión quirúrgica los movimientos: alias “La Pájara” al volante de una motocicleta negra y “Chino Papo” en la roja, mientras que “Hueso” aportaba un mototaxi para seguir a distancia el vehículo del burgomaestre.
Lo más impactante es cómo se coordinaban. Según las declaraciones, alias “La Muerte” recibía las instrucciones directamente mediante llamadas telefónicas procedentes de Patricia Aurelia Niño Febres, la regidora que ya duerme en prisión junto con otra llamada “Pochola”. La red tejió sus hilos entre rejas y luego se extendió hasta el asesinato del líder comunal, tal como señaló Infobae.