¡Qué situación más dura la que se vive en el oeste de Venezuela! No solo estamos lidiando con las secuelas devastadoras de los recientes sismos, sino que ahora una nueva emergencia climática ha golpeado con fuerza al estado Portuguesa. Este domingo, tras ocho horas intensas de lluvias torrenciales que acumularon un crítico volumen de 114 milímetros de agua, el río Chabasquencito y tres quebradas se desbordaron, dejando a cientos de damnificados e incomunicando poblados enteros en medio del caos.
Caos total en la parroquia Peña Blanca
El fenómeno meteorológico no hizo distinciones: el agua y lodo invadieron rápidamente zonas residenciales y comerciales, sorprendiendo a los habitantes de Chabasquén, en el municipio Monseñor José Vicente de Unda. El saldo es duro: viviendas destruidas, muebles arrastrados y sectores que quedaron totalmente aislados. Según reportes locales, al menos 350 personas han sido contabilizadas como damnificadas, con familias enteras teniendo que ser evacuadas a refugios temporales para salvar sus vidas.
La situación se complica aún más por la infraestructura dañada. El paso vehicular por la Carretera Troncal 007, vía clave que une Portuguesa con el estado Lara, está restringido debido al colapso parcial de un puente. Esto mantiene totalmente incomunicada a la parroquia Peña Blanca y a caseríos como Los Bendecidos, donde se estima que más de 100 familias sufrieron los estragos del desborde de una quebrada cercana, así lo reportó Bitácora Nacional.
Una emergencia sobre otra
No podemos olvidar el contexto en el que ocurre esto. Venezuela ya atraviesa un momento de extrema vulnerabilidad debido a la crisis nacional provocada por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado miércoles, eventos que han dejado un triste saldo de al menos 1.450 fallecidos. La atención se centraba en el rescate de sobrevivientes en estados como La Guaira, pero ahora la mirada también está puesta urgentemente en Chabasquén.
Formaciones políticas opositoras como Vente Venezuela, Primero Justicia y Voluntad Popular ya han solicitado una atención inmediata para los afectados por las lluvias. Afortunadamente, hasta el momento no se reportan víctimas fatales ni heridos directos por esta inundación específica, gracias a la movilización de habitantes que apoyaron a sus vecinos más vulnerables. Sin embargo, con la persistencia del clima adverso, la alerta sigue en pie para toda la región, información confirmada por Agencia Andina.